Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar (Duración: 17:40 — 16.2MB)
Suscríbete RSS
Llevo más de 30 años alquilando pisos y he aprendido que los problemas con los inquilinos casi nunca llegan por sorpresa. Casi siempre hubo señales antes de firmar el contrato que, o no supe ver, o decidí ignorar.
Este artículo es el resultado de esas experiencias — las buenas y las malas. No te voy a dar una lista genérica de «tipos de inquilinos problemáticos». Te voy a contar lo que yo hago, paso a paso, para filtrar a los candidatos antes de que pongan un pie en mi piso.
La señal que me hizo descubrir unas nóminas falsificadas
Una candidata llegó con todo en orden: buena presencia, documentación completa, muy amable. Pero había algo que me chirriaba: su pareja, que supuestamente iba a firmar el contrato con ella, nunca podía venir. Siempre tenía trabajo, vivía a 45 km, ya vendría otro día.
Esa excusa repetida me hizo sospechar. Y cuando me puse a mirar las nóminas con más atención — no por encima, sino de verdad — encontré irregularidades. Las nóminas estaban falsificadas.
Fui a denunciarlo a la policía.
Desde ese día tengo una regla: cualquier excusa para no cumplir con el proceso de selección es una señal de alarma. Si alguien no puede venir a la visita, no puede aportar documentación, no puede hablar con su empresa… algo no cuadra.
Mi proceso de selección real, paso a paso
1. La visita en persona
La visita no es solo para enseñar el piso. Es para observar. Fíjate en cómo habla, cómo pregunta, cómo reacciona cuando le pides documentación. Un buen inquilino no tiene problema en aportar lo que le pides — al contrario, lo entiende como una señal de que el propietario es serio.
Señales de alarma en la visita:
- Quiere adelantar dinero sin haber visto el piso
- Tiene mucha prisa por firmar y poca por preguntar
- Evita hablar de su situación laboral o de dónde viene
- Su pareja o cotitular «nunca puede venir»
2. La documentación: mírala de verdad
Pide siempre las últimas tres nóminas, el contrato de trabajo y el DNI. Pero no los guardes sin más — revísalos.
¿Qué busco yo?
- Que el formato de la nómina sea coherente con la empresa que dice ser
- Que los datos del trabajador coincidan exactamente con el DNI
- Que los ingresos sean reales para el puesto que dice tener
- Si es autónomo, pido la última declaración de la renta y los últimos pagos a la Seguridad Social
Un detalle importante: me gusta que los ingresos vengan de dos fuentes. Si alquilo a dos personas, la carga del pago no recae sobre una sola. Si uno pierde el trabajo o tiene un problema puntual, el otro puede sostener el alquiler. Esto reduce mucho el riesgo de impago.
3. Llamar al anterior propietario
Este paso lo salta casi todo el mundo y es uno de los más valiosos. Pido el contacto del propietario anterior — no de la inmobiliaria, del propietario — y llamo.
Pregunto tres cosas:
- ¿Pagaba puntualmente?
- ¿Cuidaba el piso?
- ¿Lo volvería a alquilar?
La tercera pregunta es la más importante. Una respuesta dubitativa ya me dice mucho.
4. Buscar en redes sociales
No es cotillear — es información pública. Un vistazo a su perfil de Instagram o Facebook me da una idea de su estilo de vida, si tiene mascotas que no ha mencionado, si organiza fiestas, cómo tiene su casa actual…
No tomo decisiones solo por esto, pero sí me ayuda a completar el cuadro.
5. Hablar con alguien de su empresa
Si algo no me cuadra en la documentación laboral, pido el teléfono de su empresa o de un responsable. No para hacer una investigación policial, sino para confirmar que trabaja allí y que la situación laboral es la que dice.
6. El avalista
Si los ingresos no me ofrecen suficiente confianza — contrato temporal, autónomo con ingresos variables, persona joven sin historial de alquileres — pido un avalista. Una persona solvente que responda en caso de impago.
Mucha gente no lo pide por no parecer desconfiada. Yo lo pido sin complejos. Un buen candidato lo entiende.
7. El seguro de impago: sí, pero no solo
Contrato seguro de impago en todos mis alquileres. Pero ojo: el seguro no sustituye al proceso de selección. Las aseguradoras hacen sus propias comprobaciones, pero no revisan los documentos con el mismo nivel de detalle que tú puedes hacerlo si te lo tomas en serio.
El seguro es la última red de seguridad, no la primera.

Perfiles que me generan más precaución
A lo largo de los años he aprendido a prestar especial atención a ciertos perfiles. No los descarto automáticamente — cada caso es diferente — pero sí extremo la precaución:
El que tiene mucha prisa. Necesita el piso para mañana, no puede esperar, te presiona para cerrar rápido. La prisa suele esconder algo.
El que no quiere aportar documentación. «Es que no me gusta dar mis datos.» Un candidato serio sabe que es parte del proceso.
El que ofrece pagar varios meses por adelantado. Puede parecer una señal positiva, pero a veces es una táctica para generar confianza rápida y saltarse el proceso de verificación.
El que habla mal de todos sus anteriores propietarios. Si todos sus caseros anteriores fueron unos malvados, probablemente el problema es otro.
El que no puede o no quiere que le llames al trabajo. Si existe, no debería haber problema en confirmarlo.
El comunicador errático. Tarda días en responder, cancela visitas, cambia de versión sobre su situación. La forma en que se comunica antes de firmar te anticipa cómo se va a comunicar cuando haya un problema.
Lo que nunca debes hacer
No alquiles movido por la lástima. He conocido propietarios que han alquilado a alguien «porque tenía una situación muy difícil» y han acabado en juicio. La empatía está bien; mezclarla con el negocio del alquiler, no.
No ignores las señales de alarma pensando que no pasará nada. Si algo te genera duda antes de firmar, no firmes hasta resolverla. Es mucho más fácil no alquilar a alguien que echarlo después.
No te conformes solo con que el seguro de impago acepte al candidato. Ellos también cometen errores, y tú tienes información que ellos no tienen.
Conclusión
Seleccionar bien al inquilino es la decisión más importante que tomas como propietario. Todo lo demás — el contrato, el seguro, la fianza — son medidas de protección para cuando algo falla. Pero si el proceso de selección está bien hecho, la mayoría de problemas no llegan a ocurrir.
Yo he ido a juicio. He tenido situaciones muy difíciles. Y casi en todos los casos, mirando atrás, había señales que podría haber visto antes de firmar.
Este proceso que te he contado es el que uso hoy. No es infalible — nada lo es — pero en 30 años me ha evitado muchos más problemas de los que me ha costado aplicarlo.
¿Quieres aprender todo el proceso de alquiler paso a paso — desde el anuncio hasta el contrato, pasando por la selección del inquilino? En mi curso para propietarios te cuento exactamente cómo lo hago yo, en formato audio para que puedas aprender cuando quieras.

